Andar el propio camino

Max Zirngast

Desde la para todos sorprendente victoria electoral del Partido Comunista de Austria (KPÖ) en las elecciones municipales de Graz se suceden los artículos en los medios de comunicación y los comentarios de otros partidos políticos. Además de muchas noticias positivas, también ha habido otras muchas lastradas por un abierto desconocimiento de la política del KPÖ y las relaciones en Graz o incluso marcadas por una hostilidad descarnada.

© Max Zirngast / Twitter

Los ataques al KPÖ desde diferentes sitios eran de esperar. Algo se habría hecho mal de no haberlos. Pues todos saben -los medios, el resto de partidos y la población- que no se trata aquí de la Unión Soviética, China, Cuba o Bielorrusia. Se trata de la política concreta del KPÖ en Graz desde hace varias décadas. Se trata de la representación consecuente de los intereses de los trabajadores, de los marginados, de todos los que no son ni vistos ni oídos por la política dominante. Se trata de que el KPÖ es un factor de disrupción. Se trata de que el KPÖ perturba la política establecida y las correlaciones sociales.

Si la política del KPÖ fuese en verdad “solamente” el apoyo financiero a las personas necesitadas, eso no supondría ningún problema para la política establecida. Lo que molesta es el trabajo consecuente con las personas y para las personas, el trabajo de construcción a largo plazo, el contacto directo y el intercambio permanente con la población. Porque ha sido justamente este estilo el que ha ganado a las prestigiosas campañas electorales y a las empresas de relaciones públicas, al aparentar en vez del ser.

En el siglo XIX las elites hacían la política en los salones, cuyo acceso estaba vedado a la mayoría de la población. La versión actual de esta política elitista se encuentra en eventos y recepciones pomposas, en bares y restaurantes exclusivos o en yates de lujo y chalets. Una vez más, con la exclusión de la gran mayoría de la población.

El KPÖ se alza contra todo ello y lo seguirá haciendo. Seguirán habiendo intentos contra el KPÖ, relacionándolo con países distantes o tiempos pasados, así como habrá intentos de “domesticar” al KPÖ para hacerlo encajar en este estilo político establecido.

Contra todo ello conviene guardar la calma y continuar el camino de los aciertos. O, por citar una vez más a Marx, como éste tomó prestado de Dante al final del prólogo de El capital: Segui il tuo corso, e lascia dir le genti! (Sigue tu camino, y deja que la gente hable).

8 de octubre 2021

Fuente: KPÖ Graz

Traducción: Àngel Ferrero

Entre el periodisme i la traducció.