El escritor ruso Zajar Prilepin sobre las protestas en la isla.

En Cuba ha comenzado una revolución de color.

Cuba, por desgracia, no puede ni siquiera convertirse en otra Ucrania, sino en un país latinoamericano de cuarta categoría. Con la costa completamente comprada por los americanos. Y la embajada estadounidense más grande. Todo lo que tanto nos gusta.

Rusia tiene la oportunidad de reforzar su presencia. Pero nadie lo hará, por supuesto.

Esto a pesar del hecho de que Cuba está llena de gente sensata, sin duda más de la mitad de su población. Son, mejor dicho, la mayoría.

Pero ya sabéis cómo funciona esto: galletas (ya están llegando en un torrente continuo), jóvenes tumultuarios que quieren aparecer en Tik Tok y la traición de una parte de las élites (esto, según creo, ya ha sucedido).

Y de repente ya no hay Cuba.

Entonces lo que hay es otro balneario para los americanos. Sin la educación gratuita ni la medicina gratuita. Con narcotráfico, los valores americanos y, lo más importante de todo, sin soberanía.

Cuba está llena de problemas. Estamos al corriente. Pero de estos problemas, demonios, van llenos la mayoría de los países latinoamericanos puramente capitalistas. Pero Cuba tiene soberanía (la mayor rareza en este mundo) y el mito de Cuba (una rareza aún mayor).

Pero los mitos no son suficientes. Habrá tema para rato allí y para alegría de los liberales rusos aquí.

Publicado en el canal de Telegram del autor.

Traducción: Àngel Ferrero

Entre el periodisme i la traducció.

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